Dragones de Komodo tienen dientes con punta de hierro para desgarrar carne


Los dragones de Komodo, la especie de lagarto más grande del planeta, esconden un secreto letal en su mandíbula. Según una investigación, publicada en la revista Nature Ecology & Evolution, sus dientes están fortificados con hierro, un metal que les permite mantenerse increíblemente afilados y desgarrar la carne de sus presas con una eficacia sorprendente.
Un equipo de científicos liderado por Aaron LeBlanc, profesor de biociencias dentales en el King’s College de Londres, analizó los dientes de los lagartos vivos más grandes del mundo a través de imágenes avanzadas y análisis químicos.
Lo que descubrieron sorprendió incluso al propio LeBlanc: una capa de hierro concentrada en el filo y las puntas de sus dientes curvos y aserrados, tiñéndolos de un distintivo color naranja. “Si no tuvieran esta capa de hierro, estoy seguro de que el esmalte de los filos se desgastaría muy rápidamente y el diente se desafilaría”, declaró LeBlanc a CNN.
El hallazgo fue tan inesperado para el investigador, que posteriormente llegó a admitir que lo vio “muchas veces antes de terminar de creerlo”, dado que pensaba inicialmente que se trataba de una simple mancha por alimentación.
Este descubrimiento desafía las expectativas, ya que el hierro en los dientes se asocia comúnmente con mamíferos más complejos, como castores y ratas, y no con reptiles de dentadura aparentemente más simple. LeBlanc describió el efecto visual como si alguien hubiera “tomado un rotulador naranja o un pincel fino y hubiera pintado la punta de los bordes cortantes de color naranja”.
El estudio no solo se basó en dientes de colecciones de museos, sino que también incluyó muestras de un dragón de Komodo del Zoológico de Londres llamado Ganus, que fue sacrificado el año pasado. Esta muestra más reciente fue crucial, ya que permitió analizar el hierro presente en la mandíbula completa, incluyendo el tejido gingival.
Los hallazgos no solo revelan un detalle fascinante sobre los dragones de Komodo, originarios de Indonesia, sino que también ofrecen una ventana al pasado prehistórico.
LeBlanc sostiene que la investigación podría ayudar a comprender mejor cómo los dinosaurios carnívoros, que tenían dientes curvos y aserrados similares a los de estos lagartos, habrían cazado y devorado a sus presas. Si bien el hierro en los fósiles de dinosaurio es difícil de rastrear debido a la filtración del metal con el tiempo, el estudio abre un nuevo camino para entender la biología de estos gigantes extintos.
Fuente: www.clarin.com



